Existe una costumbre que arruina más vidas de las que imaginamos
Existe una costumbre que arruina más vidas de las que imaginamos.
La necesidad de controlar todo.
Controlar los resultados.
Controlar a las personas.
Controlar las circunstancias.
Controlar el futuro.
Y cuando algo no ocurre como esperábamos...
Aparece la frustración.
La ira.
La decepción.
Como si la realidad hubiera cometido un error.
Demócrito, conocido como el filósofo que reía, observó algo que muchos siguen olvidando:
El universo no gira alrededor de nuestros deseos.
Puede sonar obvio.
Pero actuamos como si no lo fuera.
Planeamos una conversación.
Y la otra persona responde algo distinto.
Planeamos un camino.
Y aparece un obstáculo.
Planeamos un año perfecto.
Y la vida cambia las reglas.
Y aquí aparece la ironía.
Muchas personas pasan más tiempo intentando controlar lo incontrolable que mejorando aquello que sí depende de ellas.
Se preocupan por la opinión ajena.
Por el futuro.
Por circunstancias inciertas.
Mientras descuidan sus hábitos.
Su carácter.
Sus decisiones.
Aquello que realmente podrían transformar.
Demócrito defendía la idea de que la serenidad nace de una mente equilibrada.
No de una vida perfecta.
Porque la vida perfecta no existe.
Siempre habrá imprevistos.
Siempre habrá errores.
Siempre habrá momentos incómodos.
La diferencia está en cómo reaccionamos ante ellos.
Y quizá la pregunta más importante sea esta:
¿Estás construyendo tu felicidad sobre lo que puedes controlar... o sobre cosas que podrían cambiar mañana?
Porque si tu paz depende de que el mundo obedezca tus planes, el mundo tiene malas noticias para ti.
Contenido original en https://www.facebook.com/1337993471774419/posts/1355134483393651
Si cree que algún contenido infringe derechos de autor o propiedad intelectual, contacte en bitelchux@yahoo.es.
Copyright notice
If you believe any content infringes copyright or intellectual property rights, please contact bitelchux@yahoo.es.